Los deseos de un presidente latinoamericano para el nuevo año 2020

Como en ocasiones anteriores, algunas personas me han pedido un criterio acerca de las perspectivas económicas y políticas para el año que se inicia. He estado pensando en el asunto, y buscando información, y lo que encuentro es que las señales de cuáles podrían ser las principales tendencias de la economía mundial y para América Latina y México resultan tan contradictorias, imprecisas y confusas que, para evitar caer en pronósticos injustificadamente optimistas o en predicciones lamentablemente pesimistas, he preferido para este año, bajo tales condiciones de incertidumbre, realizar mejor un ejercicio imaginativo que, al menos, pueda apuntar hacia algunos de los principales riesgos que podrían estar presentes en el contexto económico y político del nuevo año 2020.

Para llevar a cabo esta simulación parto de la base de que en estas épocas del año resulta normal que todo el mundo, de manera consciente o inconsciente, plasme sus deseos, aspiraciones y compromisos para el nuevo año que se inicia. Por supuesto que de estas “cartas de intenciones” no se escapan los políticos. Y un posible ejercicio de figuración en este sentido podría ser tratar de adivinar cuáles pudieran ser algunas de las esperanzas y sueños más fervientes que para el nuevo año podría acariciar un supuesto presidente latinoamericano X, que pudiera resultar representativo de cualquiera de los actuales jefes de estado de la región, Ahí van algunos de los posibles deseos (y los riesgos a evitar) que pienso tendría este presidente X.

1er. Deseo: “Que no se produzca una desestabilización política interna grave que ponga en riesgo mi posición y mi poder o afectar mi reelección”

Este es su deseo más ardiente y aquí nuestro presidente imaginario estaría pensando en el posible impacto futuro de todas las medidas y decisiones arbitrarias y absurdas que ha ido tomando él y su equipo de gobierno a todo lo largo del año que termina. Estas han conducido a afectaciones de intereses económicos de grupos, capas o sectores de la población, que han visto contraerse y/o disminuir sus ingresos reales en este período. Esta parte de los ciudadanos ya ha comenzado a manifestar su descontento, todavía en pequeñas escalas durante este año, y esto puede agravarse en el año que se inicia.

En este contexto, los “perversos” medios de comunicación y las redes sociales se han hecho eco de estas cuestiones y denunciado abiertamente tales medidas, a pesar de los esfuerzos realizados por el gobierno para acallar las voces de protesta y de que el presidente X haya dicho, y repetido una y otra vez, que todo marcha bien y que no hay nada de qué preocuparse, y que las cifras de las estadísticas no siempre reflejan las cuestiones más importantes.

El problema aquí radica en que, con las actuales tecnologías de la información, en la actualidad es muy difícil, por no decir imposible, ocultar un hecho o situación. Prácticamente todos los ciudadanos tienen acceso inmediato a todo lo que ocurra en cualquier lugar del mundo. Es sólo saber buscar y saber analizar.

 2do. Deseo: “Que las fuerzas armadas se mantengan, como hasta ahora, fieles al gobierno y a mi presidencia”

Como todo buen político latinoamericano, nuestro presidente X sabe que con el apoyo de las instituciones militares del país todo se puede lograr y que sin este sostén nada resulta posible. Olvídese de las protestas. Estas se encaminan y, a fin de cuentas, terminan agotando a los protestantes y a la larga se disuelven, con mayores o menores costos humanos y materiales. Tampoco importa mucho la opinión del congreso; ni el apoyo de las cámaras. Claro que siempre será preferible que el partido gobernante controle al máximo posible todos los escaños parlamentarios. Tampoco las comisiones de derechos humanos juegan un papel tan importante pues estas comisiones no son vinculantes. Sirven, ante todo, para denunciar, pero hasta ahí.

De todas formas, lo decisivo para mantener el control y el gobierno, al menos en el contexto de América Latina es el apoyo irrestricto e incondicional de las fuerzas armadas de un país a su presidente. Ejemplos actuales, en uno y otro sentido, se encuentran en el caso reciente de lo ocurrido en Bolivia, donde, ante protestas populares, sólo una tímida sugerencia del jefe de las fuerzas armadas condujo a la renuncia y salida del presidente en funciones, en cuestión de horas. Y también, en sentido contrario, en Venezuela, donde se ha mantenido una ingobernabilidad y una profunda crisis interna y de derechos humanos durante años, sin que haya signos de cambio inmediato porque, hasta ahora, la persona que gobierna en ese país sigue recibiendo el apoyo de su alto mando militar ….. Vaya usted a saber por qué.

3er. Deseo: “Que no haya una recesión, y mucho menos que se llegue a una depresión, de la economía mundial que ponga en riesgo, aún más, la precaria situación económica de mi país”

En este caso, el presidente X sabe que, de producirse una depresión, aún sin llegar a la recesión mundial, los exiguos ritmos de crecimiento de la economía de su país, que en los últimos años han estado entre el 0 y el 1 o el 2 por ciento, serían negativos, es decir habría un decrecimiento, lo cual traería aún más presión política y social sobre su gobierno. Caerían las exportaciones y, por supuesto, las importaciones, se contraerían todos los agregados macroeconómicos; consumo, inversión, empleo, etc. con todas sus implicaciones.

En lo que no ha pensado quizás el presidente X (o a lo mejor no lo sabe o no se lo han dicho sus asesores) es que los procesos de recesión y de crisis mundiales son periódicos e inevitables y que forman parte del funcionamiento normal de la economía capitalista, al menos desde hace 300 años; que es el llamado ciclo económico. Quizás tampoco recuerde que la última recesión que alcanzó una envergadura mundial ocurrió hace ya 10 años, y que fue la conocida crisis llamada “sub-prime”. Y que es posible que ya “toque” de nuevo y que estemos a las puertas de un proceso similar.

Sobre este riesgo hay que decir que estos son procesos objetivos e inevitables, y que la labor de los políticos, en todo caso, sería la de aliviar o, en su defecto, profundizar sus consecuencias y extensión. Y que esto estará en dependencia de lo erróneo o acertado de las decisiones coyunturales y de más largo plazo que tomen, pero que nunca podrán impedir que estos procesos sucedan.

4to. Deseo: “Que la economía del país funcione de acuerdo a mi política y no al revés”

Éste es quizás el deseo más profundo y difícil de lograr de nuestro presidente X. En el fondo del mismo subyace la convicción de que la economía debe subordinarse a la política y no al revés. Esto ha sido una de las piedras angulares de la teoría marxista-leninista y que quedó recogida en frases como: “No se puede separar la política de la economía” (Stalin) …… “La política es la expresión concentrada de la economía…, la política no puede dejar de tener la primacía sobre la economía” (Lenin). Ambas expresiones están plasmadas en el Diccionario Filosófico Marxista de 1946, en sus páginas 85-86, publicado en Moscú, URSS.

Si bien, hasta cierto punto, se pudiera justificar estas expresiones en el caso de estos dos representantes del pensamiento marxista soviético en su momento y para los propósitos que ambos tenían en esa época, no parece que, en la práctica del actual funcionamiento del sistema económico capitalista esto resulte acertado o apropiado.

En ocasiones, lamentablemente, el presidente X confunde sus deseos políticos con las tercas realidades de la economía y el problema es que él no comprende que la economía tiene sus propias reglas de funcionamiento, que podrán gustarnos o no, pero que existen con independencia de voluntades y deseos políticos.

Cierto es que la política, y los políticos, deben intervenir para corregir determinados fallos e imperfecciones del mercado y para cumplir funciones sociales que no se pueden resolver por vías mercantiles. Pero no se debe atribuir al funcionamiento de la economía categorías que no le competen o pertenecen, como puede ser juicios sobre lo moral, lo equitativo, lo ético, lo justo o lo injusto, etc. Estos conceptos, sin duda muy importantes y vitales en el terreno de las Ciencias Políticas y de la Sociología y del Derecho, poco explican cuando se tratan de hechos económicos y del funcionamiento de los mercados.

No se trata aquí de una defensa de conceptos propios de la llamada “economía neoliberal”, sino que se refiere a puntos de vista erróneos sobre cómo son y cómo funciona la economía de mercado, sin apellidos. Cada ciencia tiene sus propios sistemas de categorías que les son propios y la economía no es una excepción. En economía, y también en la vida, no se debe confundir los hechos denominados “positivos”, que son aquellos que se pueden demostrar, con los “normativos”, que sólo dependen del punto de vista o del criterio de quien los emite. La economía sólo se ocupa de los primeros. La política tiene mucho de los segundos. Algunos políticos, en especial latinoamericanos, podrían adentrarse un poco más en las ciencias económicas o tomar más en cuenta los criterios de sus especialistas en estas disciplinas.

En fin, es posible que existan muchos más deseos para el nuevo año de este presidente ficticio X, pero quizás los enumerados aquí estén entre los principales….. Ojalá que los pueda cumplir, aunque parece difícil. Pero que, al menos, sea capaz de enfrentar los riesgos y retos que les impondrá cada uno de ellos.

¡ Feliz Año Nuevo ¡

2 comentarios en “Los deseos de un presidente latinoamericano para el nuevo año 2020

  1. Me gusta mucho el punto de vista sobre la relación entre política y economía. Son conceptos que raramente van de la mano sobre todo por ineficiencia de los dirigentes o su sed de poder.

    Sobre los deseos para el presidente “X” ya sabemos que no se cumplirán y que la crisis toca a la puerta. Es como el ” deja vu” político que sigue ocurriendo en los países de Latinoamérica y del resto del mundo. La humanidad tiene mala memoria y los procesos tienden a repetirse casa 10 años aproximadamente.

    Excelente aportación Dr Fernandez¡

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    1. Muchas gracias por su comentarios. Muy acertados. Pienso que estos temas no se tratan habitualmente en el periodismo especializado y por eso lo escribí así.Saludos y muchas felicidades por el nuevo año 

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