El fantasma del Proteccionismo aparece de nuevo

Desde los inicios del Capitalismo, en la Europa del Siglo XVIII, hasta hoy, dos posiciones políticas extremas se han enfrentado a lo largo de la teoría y la práctica de la economía y del comercio mundial: el Proteccionismo y el Libre Cambio.

El Proteccionismo, presente desde la época de los grandes imperios de la Antigüedad, su mayor despliegue se produjo con la conquista y colonización de extensas zonas del mundo por las principales potencias europeas, durante los siglos XV al XVII. Por su parte, el Libre Cambio o Liberalismo aparecería mucho después, como la doctrina que se correspondía con los intereses asociados al surgimiento del Capitalismo Industrial, en la Inglaterra del siglo XVIII, y que luego se extendería por el mundo.

La diferencia esencial entre una y otra concepción es que el Proteccionismo es una política de intervención estatal en la actividad económica y comercial de un país, o en las relaciones entre países, mediante la utilización, en determinado grado, de diferentes medidas o instrumentos gubernamentales, mientras que el Libre Cambio, por el contrario, promueve el funcionamiento económico y comercial sobre la base de la acción de las leyes de la oferta y la demanda, en un  mercado libre, con una intrusión nula o mínima del Estado en las relaciones económicas y comerciales.

La lucha entre ambas concepciones ha estado presentes en este largo camino pero, una vez finalizada la 2da. Guerra Mundial, y reconstruidas las bases de la economía, el comercio y las finanzas del Capitalismo, a partir de las concepciones del Libre Cambio, y no del Proteccionismo, esa política mostró todas sus potencialidades en lo que ha sido el enorme desarrollo económico, sin precedentes,  alcanzado por un mundo cada vez más global durante los últimos setenta años.

Pero ocurre que, a partir de determinadas situaciones de política internacional, a finales del 2017 y en los inicios del 2018 ha aparecido de nuevo el Fantasma del Proteccionismo. En esta ocasión, una vez más, de la de la mano de la administración de turno en los EUA.

¿Significa esto acaso un retroceso a la etapa anterior a la 2da. Guerra Mundial? Todos desearíamos pensar que no … pero nadie puede estar seguro.

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¿En qué situaciones se adopta una política Proteccionista?

El Proteccionismo se implanta, principalmente, cuando se dan procesos de alta tensión, crisis, guerras, o un marcado interés en consolidar el poder político de un grupo al frente de una nación o de un conjunto de naciones. Esto es, en un momento determinado, mediante procedimientos gubernamentales, no económicos. Hay que decir, desde un inicio, que esa política ha sido la preponderante a lo largo de la historia, como también que la historia ha estado permeada de guerras y de otros tipos de situaciones que se corresponde con su aplicación.

Así, el Proteccionismo fue el respaldo práctico de la corriente económica conocida como el “Mercantilismo”, que no fue más que el duro proceso de acumulación de riquezas a partir del saqueo de los recursos, principalmente del oro y la plata, del Nuevo Mundo por los principales reinos europeos. Su transcurrir estuvo “protegido” por cada Estado que participaba en ese reparto, mediante todos los medios, especialmente militares, que cada uno disponía en cada momento.

Luego de más de 300 años de predominio de ese orden colonial, el Proteccionismo debió evolucionar a todo lo largo del siglo XIX, ante las nuevas condiciones impuesta por el surgimiento del Sistema Capitalista…pero no desapareció. Sólo se transformó.

Durante la primera mitad del siglo XX el Proteccionismo, como política estatal de la mayoría de las naciones, estuvo presente con mucha intensidad aunque con diferentes matices en los estados nazi-fascistas de Alemania, Italia, España, Japón, entre otros. Todos gobiernos altamente proteccionistas. Como es sabido, ese medio siglo se caracterizó también por las dos mayores guerras mundiales de toda la historia, además de otros muchos conflictos regionales o locales.

¿Cuáles son los propósitos esenciales del Proteccionismo y en qué se apoya?

Desde su aparición, dos han sido los objetivos centrales de las políticas proteccionistas establecidas por cada gobierno. El primero, resguardar las actividades económicas productivas nacionales de la competencia externa, manteniendo un control gubernamental más o menos estricto sobre la economía y el comercio. El segundo; contribuir a los ingresos fiscales.

Para satisfacer estos dos objetivos también dos tipos de mecanismos se han empleado por las políticas proteccionistas. Por una parte, un gran conjunto de regulaciones, restricciones, prohibiciones o limitaciones que, administrativamente, se establecen por los gobiernos en cuanto a la entrada y circulación de determinados productos. Por otra, la fijación de aranceles; impuestos o gravámenes que se implantan sobre bienes que cruzan las fronteras, usualmente sobre las importaciones.

La lista de las medidas administrativas que puede tomar un Estado es prácticamente interminable y, a los fines prácticos, se le denomina internacionalmente como “medidas no arancelarias”. Es decir, cualquier disposición gubernamental que no sea un arancel.

¿Qué cambió a partir de la terminación de la 2da. Guerra Mundial?

Con el final de la 2da. Guerra Mundial y la enseñanza en términos de su costo – más de 55 millones de muertos y un trillón de dólares de gastos y destrucción – comenzó un nuevo capítulo en la historia, en el cual se trató de abandonar lo más rápidamente posible al Proteccionismo como política prevaleciente hasta ese momento a escala mundial, en favor de un mundo diferente, en el que predominara el Libre Cambio.

A partir de 1945, y con la constitución de la ONU, esa nueva etapa hacia una economía internacional librecambista fue encabezada por los EUA que, no obstante su largo historial proteccionista –casi desde su establecimiento como nación- ahora, como resultado de esa guerra mundial, emergía como potencia industrial y comercial líder de un mundo occidental muy golpeado por la Guerra. Los EUA, a diferencia de todas las demás potencias, aparecían indemnes y fortalecidos económicamente por la contienda.

Así, esa nación arrastró a toda América, Europa y a los territorios del Asia ocupada (en los que los norteamericanos habían ganado la guerra) hacia una nueva visión de las relaciones económicas y comerciales entre las naciones. No más Proteccionismo, sino apertura de las fronteras y libertad de comercio Era lo que a partir de ese momento respondía mejor a los intereses económicos, comerciales y políticos de EUA.

Lo cierto es que los resultados de la expansión del Libre Cambio, y el correspondiente retroceso del Proteccionismo en los últimos 70 años propició un avance sin precedentes en la historia de la economía y del comercio mundial.

¿Qué ha pasado con los aranceles?

A partir de la constitución primero del GATT, en 1947, y luego de la OMC en 1995, el comercio mundial ha crecido, en promedio, al doble del PIB en todo este período, para una cifra que supera el 7%, a pesar de la desaceleración que se observó en años más recientes.

Una parte importante que explica ese alto ritmo de crecimiento comercial ha sido, junto con el desarrollo tecnológico y el establecimiento de las cadenas globales de valor, la liberalización de los mercados, el establecimiento de acuerdos multilaterales y regionales y también el proceso de reducción de aranceles. Así, por ejemplo, en 1996 el promedio ponderado de la tasa arancelaria de todos los productos en el mundo estaba en un 34% del valor de las importaciones, Esta tasa promedio en el 2012 había descendido hasta el 2,9%. 1

Esto no quiere decir que se haya llegado a una verdadera y total situación de Libre Cambio y que ya no existan aranceles ni otras medidas proteccionistas no arancelarias. Algunas se mantienen como importantes escollos a un mayor intercambio comercial internacional. Por ejemplo, la Política Agrícola Común de la Unión Europea; programa proteccionista –que absorbe cerca del 40% del presupuesto de la Unión Europea- y que otorga subvenciones y resguardo estatal a los agricultores y ganaderos de ese bloque regional, en clara violación de los principios del Libre Cambio y que, no obstante todas sus justificaciones, va en detrimento de la libre competencia y de los intereses agropecuarios de las naciones no europeas. Otro ejemplo de esta naturaleza es la Ley Agrícola de EUA (Farm Bill), firmada por el Presidente Obama en el 2014, en sustitución de la primera ley de este tipo promulgada en 1940, pero que mantiene su esencia proteccionista. Estas, y otras cuestiones, son asignaturas pendientes de la OMC en el camino a una mayor liberalización real del comercio internacional.

Pero, lo que si ya parecía haber quedado atrás era la posibilidad de un regreso al restablecimiento de medidas arancelarias en productos industriales, tan convencionales y difundidos mundialmente. como son el acero o el aluminio.

 ¿A dónde pueden conducir esas últimas decisiones proteccionistas de los EUA y cuáles serían sus resultados?

A principios de este año, en el artículo anterior publicado por este autor en este propio blog,2 se mencionaba como uno de los posibles riesgos que corría el mundo de ver retroceder en este 2018 el inicio de la recuperación de la economía y el comercio mundial que se había logrado en el 2017, a las corrientes neo proteccionistas que comenzaban a levantarse en EUA. Pues bien, esa posibilidad es ya una realidad, a partir de las últimas medidas de ese corte tomadas por el actual presidente de los EUA.

Se argumenta por la presidencia de esa nación que el restablecimiento de esas medidas proteccionistas se orienta a lograr el “regreso a casa” de las industrias norteamericanas dispersas por el mundo. Con esto se olvida varias cuestiones. La primera es que ha sido, precisamente, el resultado de esa dispersión global de la economía norteamericana lo que ha traído a esa nación una larga etapa de prosperidad, de la cual también se ha beneficiado la mayor parte del mundo. La dirección del país líder de la “economía global mundial” ahora se arrepiente y quiere volver a las condiciones del mundo de los años 30 del pasado siglo XX. Además se obvia que, debido al establecimiento de complejas cadenas tecnológicas y de valor mundiales en los últimos decenios, hoy es prácticamente imposible retroceder a muchas de las producciones como hechas sólo en un país o con una muy alta proporción nacional. Es técnicamente absurdo pretender darle “marcha atrás” a la historia y a la Globalización. Esa posición, por decirlo de la manera más benigna, además de irrealizable, destructiva y peligrosa, es ridículamente extemporánea.

En general ya se sabe a dónde conducen las medidas proteccionistas, aislacionistas y restrictivas: Al levantamiento de “muros” comerciales que reducen los niveles del comercio, encareciendo los productos y servicios para todas las partes, tanto para la oferta como para la demanda, además de al autoritarismo económico.

Las primeras, y directamente perjudicadas, serían las propias empresas norteamericanas globales, que importan una buena proporción de sus materias primas y materiales y que venden en el mundo su producción, y que verían encarecerse tanto sus abastecimientos como sus productos terminados. Así como también se afectarían los trabajadores y consumidores estadounidenses, para los cuales se elevarían los precios de bienes y servicios que consumen.

Además, regresar a una “guerra comercial”, ¿Con quién? ¿Con China? ¿Con Japón?…China es hoy el principal importador y exportador mundial y un primer socio comercial de los EUA Ya los asiáticos, naturalmente, han declarado que no se van a quedar de brazos cruzados. China es el mayor poseedor extranjero de los papeles llamados dólares norteamericanos, que son impresos – sin ningún otro respaldo más que la confianza del mundo- por esa empresa privada y autónoma norteamericana nombrada Reserva Federal, o simplemente Fed.  Se obvia, simplemente, que China es hoy el principal banquero de los EUA, con la propiedad de aproximadamente un 19% de toda la gran deuda de los EUA, al tiempo que Japón tiene otro 17%. Entre ambas naciones asiáticas son dueñas de más de la tercera parte de la deuda norteamericana.3

No hay que olvidar que en una guerra comercial, como en toda guerra, al final casi valen todos los medios, y que el dinero no es otra cosa que una mercancía más, que siempre puede ser vendida por debajo de su precio, si se requiriera. En caso de una verdadera guerra comercial. ¿Qué pudiera ocurrir si se ejerciera un poco de presión financiera por parte de Asia sobre EUA, y no ya referida, precisamente, ni al comercio de bienes ni a los aranceles?…

 

1) https://www.indexmundi.com/es/datos/indicadores/TM.TAX.MRCH.WM.AR.ZS/compare  #country=1w

2) Ver: “Las perspectivas de la economía mundial para el 2018”; Fernández Font, Mario L. : febrero 7 /2018

3) Ver:https://www.eleconomista.com.mx/mercados/Por-que-China-tiene-tanto-poder- sobre-la-deuda-del-mundo-20180112-0035.html