Las Perspectivas de la Economía Mundial para el 2018

Algunas buenas noticias: Luego de un período de fuertes desequilibrios y contracciones en la economía y el comercio mundial a partir de la crisis financiera 2008-2009, y que se prolongó hasta el 2016, todo parece indicar que durante el recién terminado 2017 comenzó una reversión de esas tendencias globales, al esperarse crecimientos del orden del 3,7% en el PIB real mundial para ese último año y de hasta un 3,9% para el presente 2018.1

Por su parte, según las previsiones de la OMC de inicios del 2018, el comercio mundial también podría haber tenido una cierta recuperación al alcanzar un crecimiento del 3,6% en el 2017 y preverse para este año un intervalo de crecimiento que iría del 2,1% al 4%. De todas formas, a diferencia del pasado, en que el comercio crecía mucho más rápido que la producción, la actividad comercial seguiría un ritmo mucho más cercano al incremento de la producción.

Otras no tan buenas: ¿Qué tan seguros pueden ser en el futuro inmediato los “vientos” favorables que soplan en la economía mundial en estos momentos? Realmente, son bajas las probabilidades

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¿Qué de nuevo ocurrió en ese pasado año que comenzó a modificar la declinante marcha pos-crisis de la economía mundial en los últimos seis o siete años?

Ante todo, no se puede olvidar el carácter cíclico normal de toda Economía.  En el 2017 se retoma, al parecer, una fase de ascenso, al frenarse la caída de la inversión mundial, en particular en los EUA, a partir del recorte de impuestos a las empresas, y al obtenerse cifras positivas, aunque no tan altas, en el crecimiento económico de prácticamente todas las grandes regiones del mundo.  Esto fue así tanto en Europa como en Asia, aunque obviamente con notables diferencias en sus respectivos ritmos, en un intervalo de 2 a 6%.

En los EUA se alcanzaron niveles de ocupación cercanos al pleno empleo y se recuperó la producción manufacturera y el comercio, creciendo su economía, según se estima, en aproximadamente un 2,2%. Los países exportadores de productos básicos se vieron beneficiados con el mejoramiento en los precios de esos bienes, en particular del petróleo. Rusia y Brasil, dos de las mayores economías del mundo, comienzan a recuperarse gradualmente en el 2017, sobre escalas del 1%, después de decrecimientos en ambos países en el 2016.

En correspondencia con la mega tendencia del desplazamiento del poder económico de Occidente hacia el Oriente, las economías emergentes y en desarrollo de Asia continúan aportando más de la mitad del crecimiento de la economía mundial. China, aunque sigue en su proceso de reestructuración interna, con un mayor crecimiento en favor de satisfacer su demanda doméstica, y con una expansión mucho más moderada que en el pasado reciente, actualmente se encuentra en un incremento de su producción en el orden del 6,5% anual y mantiene su papel como exportador-importador mundial decisivo. La India continúa creciendo a ritmos en el rango del 7%, pudiendo llegar a representar en el 2018 la quinta mayor economía del mundo.

La región de América Latina y el Caribe, por su parte, en el 2017 mostró una pálida recuperación respecto al 2016 –cuando decreció su PIB en un 1% -, al alcanzar, según la CEPAL, 2 en el 2017, un 1,3%. De ello, Argentina logró un 2,9%, en México un 2,2% y en Brasil un 0,9%.  Los países latinoamericanos con mayores índices de crecimiento en ese pasado año fueron, precisamente, algunos de los más pequeños: Panamá, con un 5,3%; República Dominicana y Nicaragua, con un 4,9% cada uno, y Paraguay, con un 4%. De todas formas, la CEPAL proyecta un relativamente mejor desempeño de la región para el 2018, al alcanzarse un 2,2%, debido a la aceleración pronosticada para Brasil, de un 2%; Chile, 2,8%; Colombia 2,6% y Perú 3,5%. México mantendría, en el mejor de los casos, un 2,3% de crecimiento para el presente año 2018.

¿Cuáles serían los mayores riesgos que pudieran poner en peligro el inicio de esta recuperación de la economía y el comercio mundial en el 2018?

Existen tres situaciones generales que, sin lugar a dudas, podrían ajustar las posibilidades de un desempeño expansivo de la economía global en el presente año y que, en mayor o menor medida, afectarían a todos o a muchos países.

La primera cuestión es la alta probabilidad de que se produzca una nueva crisis financiera internacional dentro de un tiempo relativamente corto. La última tuvo lugar hace aproximadamente diez años y son pocas las condiciones que han cambiado en las reglas de funcionamiento de los mercados financieros durante este período. Por el contrario, los movimientos especulativos en las bolsas han rebasado niveles considerados límites anteriormente. Evidentemente, la localización del origen de otra nueva crisis de este tipo, como ha sido el caso de todas las más recientes, sería el sistema financiero y monetario de los EUA, pero su impacto, al igual que en el pasado, se haría sentir en todo el planeta. En nuestra opinión, la primera manifestación real de esta crisis financiera que se avecina se dio con la muy aguda caída de los índices de las principales bolsas en EUA, y luego en Europa, en los primeros días de febrero del 2018, a pesar de que este hecho se ha querido presentar como un acontecimiento transitorio motivado por “las preocupaciones de los mercados sobre un posible  crecimiento de la inflación en los EUA ante el fortalecimiento de la partida de salarios motivado por los altos niveles de empleo alcanzados y la probable respuesta de la Reserva Federal a esta situación”.

Otro riesgo a corto plazo de desestabilización en el funcionamiento de la economía y el comercio mundial lo constituyen los discursos y medidas de corte proteccionista que se están comenzando a percibir en el contexto internacional. Fue necesario un proceso de más de setenta años (después de la Segunda Guerra Mundial) para llegar a las actuales escalas de globalidad, de interpenetración de las cadenas tecnológicas y de valor de la economía y el comercio mundial, y este nivel alcanzado podría retroceder si alguna o algunas de las principales naciones del mundo regresan a políticas aislacionistas, nacionalistas o de separación de las reglas del Libre Comercio, que son propias de situaciones de guerra o de pre-guerra.

Expresiones de este ambiente son las acciones y declaraciones claramente proteccionistas que está tomando la actual administración de los EUA. Por ejemplo, su posición respecto a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, firmado entre esa nación, México y Canadá hace 26 años, así como la ya próxima salida de la Gran Bretaña de la Unión Europea.

Y una tercera causa de posible desaceleración de los ritmos económicos globales en el presente año 2018 son los conflictos políticos. Estos incluyen desde acciones terroristas y desestabilizadoras que, como tristemente demuestra la historia reciente, pueden producirse en cualquier parte del mundo, hasta  situaciones de la muy peligrosa confrontación binacional con la crisis político-militar creada entre los EUA y Corea del Norte o problemas  nacionales asociados a procesos electorales, como será el caso de América Latina, donde en el 2018 seis naciones llevarán a cabo elecciones de nuevos presidentes – algunas en situaciones de claros y agudos problemas políticos internos- lo cual pudiera conducir a un rediseño de nuevos contornos en el mapa político de la región y a la afectación de las relaciones económicas y comerciales internacionales.

Pero, lo más grave de estos riesgos no es que puedan presentarse por separado, sino la posible confluencia de algunos de ellos; como podría ser el impacto que tendría una nueva crisis financiera internacional sobre el desenlace de los procesos políticos nacionales en América Latina o la agudización de la confrontación de intereses entre las naciones de Occidente y de Oriente, en la cual estaría involucrada, cuando menos, China, la Península de Corea y los EUA.

Es de desearse que ninguno de estos escenarios desfavorables suceda y que, al inicio del próximo año 2019, se puede examinar un desempeño del 2018 que dé continuidad al proceso de recuperación global comenzado en el 2017. Lamentablemente considero que es poco probable que esto acontezca y que la economía mundial transcurra sin mayores contratiempos en los próximos once meses que aún faltan del presente año.

1 Perspectivas de la Economía Mundial al Día, Actualización de las proyecciones centrales; Davos, enero 2018 

2 https://www.cepal.org/es/publicaciones/42651-balance-preliminar-economias-america-latina-caribe-2017-documento-informativo

 

3 comentarios en “Las Perspectivas de la Economía Mundial para el 2018

    1. Recomendación al ciudadano común: El mismo comportamiento que si no hubiera crisis
      1) Sin un espíritu de vivir en la miseria, consumir realmente lo necesario y no desperdiciar el dinero.
      2) Ahorrar de la manera más segura posible y preferiblemente en dólares o euros y quizás algo en criptomonedas principales.
      3) Si se va a invertir un monto importante hacerlo en bienes raíces (inmuebles) y diversificar la cartera de inversión.
      4) Evitar el endeudamiento tóxico de las tarjetas de crédito.

      Gracias por la pregunta y un saludo

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