¿Qué puede pasar en Corea?

Hace pocos días, un amigo me hacía esa pregunta. En ese momento no le di una respuesta porque quería pensar más en esta cuestión. Lo primero que habría que decir es que, en verdad, nadie sabe lo que puede ocurrir no ya en Corea sino sobre Corea. Porque de suceder realmente algo -que trascienda el intercambio creciente de agudas amenazas verbales reciprocas entre los gobernantes de EUA y de Corea del Norte- el impacto de lo que pasaría superaría el “tema Corea” y se convertiría posiblemente en un problema mucho mayor que el que enfrentó la Humanidad con la Segunda Guerra Mundial, hace ya casi ochenta años. Esperemos que, dada la historia de lo sucedido hasta ahora, no se llegue a ese extremo.

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Para comprender mejor la situación que hoy se confronta con Corea hay que remontarse necesariamente a los orígenes de esa realidad. Fue, precisamente, en los finales de la Segunda Guerra Mundial en que se inició el escenario actual. Todo comenzó con el “nuevo reparto” del mundo entre los países vencedores en la contienda. Así, el milenario Imperio de Corea, ocupado y colonizado por los japoneses desde 1905 (en que terminó la Guerra ruso-japonesa) al final de la Segunda Guerra Mundial fue desmembrado en dos partes y tomadas cada una, como prendas de triunfo, por las dos principales potencias ganadoras; la Unión Soviética y los EUA. Japón, uno de los grandes perdedores, ya no podía tener “derechos” sobre la Península Coreana, En 1948, los gobiernos de la Unión Soviética y de los EUA acordaron dividir el territorio de Corea, a partir del paralelo 38, en dos zonas de ocupación; el Norte y el Sur de la Península,

Esa división reprodujo la principal contradicción política internacional de ese pasado siglo XX: La batalla entre el Capitalismo y el Socialismo. En el norte de la Península, ocupado por la Unión Soviética, rápidamente se replicó el sistema socialista en ese territorio. Y en el sur, en manos de los EUA, también como podía suponerse, se utilizó su modelo capitalista. Pero esto no podía quedar ahí. Hubiera sido demasiado sencillo.

En 1948 hubo un tibio intento de realizar elecciones libres en toda la Península de Corea, pero este fracasó. Igualmente fallaron algunos esfuerzos para la reunificación. En su lugar, comenzaron escaramuzas militares fronterizas entre ambos bandos en el entorno del paralelo 38, línea divisoria de un mismo país pero ahora con dos sistemas, contrapuestos e irreconciliables, y sobre lo cual los coreanos no tuvieron ninguna participación.

En agosto de 1948 los norteamericanos crearon la República de Corea y pusieron al frente a Singman Rhee, veterano político coreano, de confianza de los EUA. En respuesta, un mes más tarde, los soviéticos “reconocieron” a la República Democrática Popular de Corea, y colocaron a la cabeza a Kim Il Sung, viejo líder guerrillero pro soviético, que había luchado contra los japoneses desde los años treinta y abuelo del actual gobernante Kim Jong-un.

Pero, en 1949 ocurrió un hecho que cambiaría la historia. El Partido Comunista Chino, encabezado por Mao Zedong, tomaría el poder en la China continental  y Stalin,  jefe máximo de la Unión Soviética vio la oportunidad de expandir la influencia de su sistema y dio instrucciones para proceder a la “reunificación coreana”…pero a su estilo.

A mediados de 1950, el ejército de Corea del Norte, apoyado por recursos militares soviéticos, y en la distancia por China, invadió Corea del Sur, cruzó el Paralelo 38 y en tres días las fuerzas comunistas norcoreanas llegaron a las puertas de Seúl, capital del Sur capitalista, ocupado por los norteamericanos. Había comenzado la Guerra de Corea. Era la primera “guerra caliente” desde el final la Segunda Mundial y la primera “guerra fría” entre la Unión Soviética y los EUA. Obviamente, a todos convenía que esto se presentara como una “guerra entre coreanos”, cuando en verdad ellos no eran más que puras piezas menores en el tablero de ajedrez mundial de las grandes potencias de la post-guerra.

Una vez ocupado casi completamente el Sur por las tropas del Norte, los norteamericanos lograron una muy rápida movilización de las fuerzas militares de sus aliados de la ONU, bajo la dirección del ejército de los EUA, encabezado por el mítico Gral. Douglas MacArthur. La contraofensiva de la ONU-EUA consiguió no sólo detener el avance del Norte sino que le hicieron retirar sus tropas hasta más arriba del Paralelo 38 y tomaron Pyongyang, la capital norcoreana socialista. Ante estas circunstancias, y frente a una muy probable derrota de su aliado norcoreano, la Rep. Popular China entró directamente en combate. El poderoso ejército chino hizo retroceder a los norteamericanos y reconquistó Seúl. Era ya una guerra abierta Chino-Coreana VS. Norteamericanos. Los soviéticos observaban, desde lejos y en silencio.

En ese momento ocurrió algo muy importante, y que tiene mucho que ver con lo que hoy sucede. Al parecer, el Gral. MacArthur le propuso al Presidente Harry S. Truman el bombardeo atómico del norte de China. A fin de cuentas, ya Truman tenía experiencia en lanzar bombas atómicas, porque había dado la orden de arrojar dos sobre Japón, hacía poco tiempo. Pero las circunstancias habían cambiado diametralmente. Esa decisión, no cabía duda, Stalin no la permitiría y reaccionaría con un enfrentamiento atómico directo entre los EUA y la Unión Soviética, principal aliado de China en aquel entonces.  Esto ya eran palabras mayores, que nadie deseaba. La situación se puso muy tensa en EUA, y ante las crecientes contradicciones que surgieron entre Truman y Gral. MacArthur al Presidente no le quedó otra alternativa que liberar al General de su cargo de comandante supremo de las tropas norteamericanas en el Pacífico. Era un gran líder de la Segunda Gran Guerra y esto generó muchas protestas de grandes grupos de la derecha norteamericana. Posteriormente, las tropas de EUA y de la ONU retomaron Seúl y se produjo un cierto equilibrio entre las fuerzas contendientes. Había un desgaste de ambas partes. A inicios de 1953 murió Stalin y esto ayudó mucho a calmar las tensiones. Dio un respiro.

A mediados de ese mismo año de 1953, luego de una cruenta guerra de tres años, y que se estima dejó cerca de cinco millones de muertos, ante todo de coreanos y chinos, pero también de norteamericanos y de otras naciones, se firmó por Corea del Norte y del Sur -autorizado por los EUA- un Armisticio. Ese documento, la Paz de Panmunjom (zona desmilitarizada entre el Paralelo 38 y las dos Coreas) no era un acuerdo de paz, sino sólo un cese de hostilidades. Situación que se ha mantenido durante los últimos 64 años ¡¡Por eso, al menos técnicamente, se mantiene el estado de guerra entre las dos Coreas. Nunca se ha firmado un acuerdo de paz definitivo.

Hasta aquí este breve resumen histórico. Y si la historia sirve de algo como proceso de aprendizaje y se toma como referencia algunos de los antecedentes recordados anteriores, entonces se puede razonar que:

  1. La situación actual no es nueva. Lo de hoy no es más que el agravamiento de un ambiente de tensión internacional que, con mayor o menor intensidad, se ha mantenido por más de 60 años en la Península de Corea, y en torno a ella. La mayoría de los presidentes norteamericanos en este largo período conocían de esto y han manejado esta situación, sin pretender resolverla. De una manera discreta.
  1. No es la primera vez que, en el contexto político referido a Corea, el clima de tirantez ha llegado al manejo de la posibilidad de utilizar armas nucleares, como vía de solución militar. Anteriormente contra China, hoy directamente contra Corea. Pero los resultados serían, prácticamente, los mismos.
  1. Con independencia de cualquiera otra justificación, y ante lo señalado en el punto anterior, la reacción del gobierno norcoreano de disponer de armas nucleares no se diferencia mucho de las motivaciones de Pakistán, la India o Israel, que también las tienen; por no mencionar a las grandes potencias, todas con armas nucleares. En esos casos, no hay alarma.
  1. Para Corea del Norte poseer un arma nuclear posiblemente sea más un tema de orgullo nacional, un símbolo de prestigio y quizás hasta un reclamo del respeto que ellos saben no tienen en el mundo actual, que una cuestión de estrategia militar. Puede que sea resultado de un complejo de superioridad política (que siempre resulta de inferioridad) más que una verdadera necesidad militar estratégica.
  1. Corea, y los coreanos, al menos a lo largo del último siglo, han visto invadido su territorio por distintas potencias y esto les ha dejado muy poco, o ningún espacio, de decisión propia, tanto en el norte como en el sur. Nunca han ganado una guerra ni decidido realmente en que sistema desean vivir. En tales circunstancias no es difícil suponer un orgullo nacional lastimado. Salvando las diferencias, no se debe olvidar que una situación de este tipo tuvo gran impacto en el surgimiento del nazismo en Alemania ..,y también en la caída del Muro.
  1. Corea fue un imperio asiático milenario. Esto es, acostumbrado a las sucesiones dinásticas. En el caso de Corea del Norte lo extraño no es que se herede el trono de padres a hijos o nietos, como puede ser en el imperio japonés, sino la falta de espacios para la sociedad civil y para instituciones de gobierno público que estén separadas de la “dinastía”. No conocen, ni desean, la democracia occidental. Pero esto es una cuestión muy interna, que sólo pueden resolver, en su momento, los norcoreanos.
  1. Las diferencias aceleradamente crecientes en los niveles del desarrollo económico entre la República de Corea (el Sur) y la República Popular Democrática de Corea (el Norte) no sólo muestran, una vez más, lo que puede lograr un sistema capitalista en comparación con uno socialista, sino que hace cada vez más lejana la posibilidad de alcanzar una verdadera y realista reunificación de “ambas Coreas”. Y esto también lo saben ambos gobiernos. No vale la pena actualmente discutirlo, más allá de la retórica política. Tuvo China que cambiar mucho económicamente para que Hong Kong pudiera unirse al territorio de la Rep. Popular. Y, así y todo en ese caso, se mantiene el principio de “un país dos sistemas”.
  1. La intervención u ocupación de territorios orientales por naciones occidentales, y en particular por los EUA, a la larga nunca han resultado efectivas ni triunfantes. Otras muestras, además de Corea, se tienen en los procesos de Vietnam, de Irak o de Afganistán, por mencionar sólo algunos. Occidente no acaba de comprender la cultura y costumbres del Oriente, aunque al revés no ocurre esto.
  1. Es normal la desconfianza generalizada de Norcorea ante el contexto mundial actual. Es una sociedad auto aislada, militarizada, autocrática, y rechazada mundialmente como sistema fallido. No tienen nada que ver (ni que buscar) en el actual mundo global capitalista. Y ya ellos no cuentan con sus aliados naturales. No existe la Unión Soviética y la China de hoy no es la de Mao Zedong. Están solos. Pero, por su parte, los EUA y el Japón siguen siendo para ellos muy parecidos (o peor) que antes. Los viejos fantasmas de la ocupación japonesa y de la intervención americana siguen presentes en el imaginario político de Corea del Norte. No saben (ni pueden) hacer otra cosa. ¿Quién dice que la Guerra Fría terminó? Para los norcoreanos, no. ¿Qué puede importarles a ellos que japoneses y americanos se enojen porque realicen pruebas coheteriles y que sus misiles caigan en el Mar de Japón? Mientras más se enojen más lo disfrutará el “líder supremo de Corea del Norte”. Es una simple y dulce venganza. Han tenido que esperar más de 60 años. Y ahora pueden darse ese lujo. Es un juego, peligroso, pero un juego, al fin. Allá los que lo tomen en serio y se enfurezcan. Ellos, en realidad, no pretenden lanzarle armas atómicas a nadie. Es sólo “demostrar que podrían hacerlo”, como los americanos, los franceses u otra potencia

Sobre la base de todo lo anterior es de esperarse que, a pesar de las tensiones y de la gravedad de la situación actual, esta situación se vaya acomodando y disolviendo, una vez más. Claro está que en esa disminución de los riesgos de llegar a “un punto de no retorno” la contribución esencial debería venir por el lado norteamericano, que parece no entender el juego que están llevando a cabo los norcoreanos. Pienso que, obviamente, se requeriría de una mayor madurez política y estratégica por parte de Occidente.

En verdad, y a fin de cuentas, nadie cree realmente que los norcoreanos quieran ver destruido su país y sus vidas. Y, por otra parte, tampoco han mostrado ninguna intención, al menos en tiempos recientes, de que quieran “exportar su modelo” a otras naciones. Saben que nadie se los “compraría”. Es un problema absolutamente de ellos.

Lo que si no parece muy sano es lastimar, aún más, el orgullo de un gobernante que presenta claras actitudes megalomaníacas, narcisistas y prepotentes…, Claro que estoy hablando, en este caso, del gobernante norcoreano…..

3 comentarios en “¿Qué puede pasar en Corea?

  1. Es curioso que Corea del Norte se llame republica DEMOCRÁTICA jajaja en fin y aún más curioso ya que es una republica en la cual si hay elecciones pero en las boletas electorales dolo aparece la opción de su lider actual, los norcoreanos pueden solicitar otro tipo de boleta para votar por alguien más pero a los días el ejército pasara a hacerlos prisioneros por votar por alguien más que jamás podría ganar, es por esto que el líder obtiene más del 99% de los votos y si esto es increíble lo que más me impresiona de este país, es que si una persona comete un delito generaciones después de dicha persona también pagarán con carcel dicho delito.
    En fin ellos tienen problemas bastante complejos.

    Felicidades Dr
    Excelente su explicación del tema !!!!

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    1. Muchas gracias, Sr Gómez por su comentario y su felicitación. En efecto, desde su fundación, Corea del Norte lleva en su nombre oficial los atributos de “Democrática” y “Popular” y esto obedece a razones históricas. Todos los países que, como consecuencia de la II Guerra Mundial, fueron ocupados por la entonces Unión Soviética recibieron de “los padres soviéticos” el calificativo de “Democrática” “Popular” o “Socialista”. Alemania Oriental era la República Democrática Alemana; Polonia, la Rep. Popular de Polonia; Mongolia, la Rep. Popular de Mongolia; y así en todos los casos. Con esto la Unión Soviética quería mostrar al mundo que estas naciones, que todas fueron llevadas al Socialismo, SI eran en verdad democráticas o populares, a diferencia de las demás naciones capitalistas. Por supuesto que ninguna de ellas era ni democrática ni popular, en el sentido que se atribuye corrientemente a estos términos en el mundo occidental capitalista. A esto se añade que este concepto de Democracia no es un valor propio de los países orientales. En efecto, en Corea del Norte ocurren todas estas cuestiones que Usted menciona, y muchas más. Y en otros países de Asia, aunque no sean socialistas, suceden cosas de esta naturaleza. Y quizás ellos lo vean todo esto como una cuestión normal, propia de su sociedad autocrática y dictatorial. Es otra historia, otra cultura y otros valores. Esto es importante de entender. No aplicar a estas naciones valores y esquemas occidentales, que les son ajenos a ellos. De nuevo, gracias por su comentario, que ha sido publicado en el blog. Saludos.

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