El Triángulo Comercial México-China-EUA. Asimetrías y consecuencias

Se considera México como una de las economías más abiertas, debido a dos factores principales: El primero, por el llamado índice de apertura; es decir, el porcentaje del volumen de su comercio exterior en relación a su PIB (exportaciones más importaciones entre PIB, en por ciento) que, con un 62,5% en el año 2014, México se encuentra entre los más altos de la región, por encima de Brasil, Argentina o de los Estados Unidos. La segunda razón, porque México es la nación con más acuerdos comerciales firmados en el mundo; con doce Tratados de Libre Comercio, rubricados con cuarenta y cuatro Estados, más nueve acuerdos comerciales de complementación y alcance parcial.

Todo esto debía tener un impacto en el crecimiento económico de la nación azteca, como dice la teoría económica que ocurre cuando se dan estas condiciones. Pero, lamentablemente esto no es así. ¿Por qué? Quizás debido, al menos en buena parte, a los efectos de la estructura y orientación del comercio exterior mexicano

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Lo primero a recordar es que en el año 2008 ocurrió algo muy significativo en el comercio mundial. Por primera vez, China superó a los EUA en el volumen de las exportaciones totales de bienes al resto del mundo. En ese año, según información de la base de datos del comercio exterior de las Naciones Unidas, (COMTRADE) *, EUA dejó de ser el principal exportador mundial de mercancías, al ser superadas sus exportaciones al resto del planeta por las de China. Esa tendencia se ha mantenido en los últimos ocho años.

Este desplazamiento de la orientación en el suministro mundial de los EUA hacia China se reflejó en la mayor parte de los países del mundo, y también en México. Así, según la misma fuente mencionada en el párrafo anterior, mientras que en el año 2000 México compró a China 1 335 millones de dólares en productos, la nación azteca adquirió en los EUA, en ese propio año, 111 710 millones. Es decir, por cada dólar que México compró a China, hace 16 años, adquiría en los EUA, 83, 67 dólares de mercancías. Quince años después, en el 2015, México negoció en China 33 810 millones de dólares en compras de bienes, al tiempo que en ese propio pasado año, compró en EUA 236 377 dólares. Así, por cada dólar de productos adquiridos en China, los bienes americanos comprados representaron 70 dólares; es decir, 13,67 dólares menos en bienes comprados en EUA en relación a lo adquirido en China, quince años atrás. En síntesis, mientras que las importaciones “Made in USA” realizadas por México en estos últimos quince años crecieron en 2,1 veces, la de bienes “Made in China” lo hicieron en 25,3 veces.

La tendencia es clara. La mayor parte de las compras de bienes por México se siguen realizando en EUA. Sin embargo, la participación del suministro de productos chinos en el mercado mexicano crece mucho más rápido que las compras de productos que se llevan a cabo en el mercado norteamericano.

De seguir esa tendencia, en algún momento, la mayor parte de las compras mexicanas en el exterior provendrán de China, a 11 600 km. de distancia entre Beijín y C. México, y no de los EUA que, como se sabe, es país frontera. No suena muy lógico que digamos. Independientemente del mundo global, parece que hay algún problema de competitividad en la relación EUA-China-México, al que hay que buscar una explicación –y una solución.

Pero esto no es todo –ni lo más preocupante. Como consecuencia directa de ese crecimiento acelerado de las compras mexicanas en Asia, y en particular en China, el déficit comercial de México con esa nación asiática ha crecido aceleradamente en los últimos quince años. Se han acumulado más de 60 mil millones de dólares en el 2014 de deuda, sólo con China. Y esto se debe a que la nación azteca ha incrementado significativamente sus compras en China, y a que las compras, por parte de China de productos mexicanos, siguen siendo casi insignificantes para el comercio de esa nación asiática. Las importaciones de productos mexicanos en el comercio chino, en el año 2013, representaban sólo un 0.33% de las importaciones totales de China, al tiempo que las importaciones de productos chinos en el comercio mexicano, en ese propio año, llegaron a significar más de un 20% de las compras de México en el mercado externo. Algo no anda muy bien en esta relación. Sugerencia: Que las autoridades mexicanas estudien esto.

Al propio tiempo, ¿Qué ocurre con el vínculo comercial de bienes entre México y los EUA? Ya se vio que EUA, como resulta lógico, sigue siendo, por ahora, el principal suministrador externo de la economía mexicana. Sin embargo, con una clara tendencia a su desplazamiento por China y no obstante el conocido discurso sobre la dependencia de México de las compras norteamericanas, lo cierto es que se ha venido acumulando un importante superávit (para México) en el comercio de bienes con los EUA. Y esto no es nuevo. En el año 2000, según la mencionada fuente de información internacional, el superávit (exportaciones menos importaciones) de productos entre México y EUA fue de 18,9 miles de millones de dólares, favorable a México. En el 2014 este superávit para México del comercio de productos con los EUA había llegado a los 123.3 millones de dólares. Entonces ¿Qué ocurre en la Balanza de Pagos de México?… El comercio México-China-EUA, en la actualidad, resulta bastante asimétrico y valdría la pena estudiarlo.

Se puede justificar esta situación por la también muy conocida –y a veces criticada- realidad de las maquilas norteamericanas instaladas en territorio mexicano, y que su producción cuenta como exportaciones de México. Pero lo cierto es que China, a diferencia de Japón, prácticamente no tiene inversiones en México, y no hay que olvidar que esas inversiones generan empleos, tecnologías e ingresos para la nación en que están instaladas. Es decir, que con China, hasta el momento, la relación con México es puramente comercial, con un déficit creciente para México, sin dejar nada más. ¿Es esto lo que le conviene a México?

Es cierto que la competitividad asiática, y su capacidad de vender productos (buenos y malos) a precios difíciles de igualar, es un hecho. Pero, a la larga, la respuesta a la pregunta debe ser: ¿Qué es eso lo más conveniente para el desarrollo a largo plazo de un país: Comprar fácilmente “comodities” (productos reemplazables) a precios muy bajos o desarrollar capacidades para producir esos productos y, sin renunciar al comercio con todos, establecer relaciones más equilibradas en su comercio exterior? La vía fácil, quizás como en otros ámbitos de la vida, no lleva a la mejor contestación. Esa es la que, en mi opinión, está por encontrar México y su gobierno, actual y futuro.

Ante esas evidencias, será verdad acaso ese dicho, tan repetido, de que si los Estados Unidos estornuda, México agarra gripa o que, en lo adelante, será sustituido porque tendremos que preocuparnos que los chinos no tosan, para mantener el equilibrio de México …..

Y el final de este cuento es que, contrario a la percepción generalizada, México no dependerá económica y financieramente, cada vez más, de los norteamericanos, sino de los chinos. Y esto es algo que pasa inadvertido.Si la nación azteca no se propone revertir esta situación, y lo logra, los resultados a largo plazo no serán nada satisfactorios.

Como es bien sabido, es bueno cooperar con todos más, sin embargo, no es conveniente depender de nadie.

* Ver http://comtrade.un.org/data/

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