Fintech: Una nueva Revolución Tecnológica a las puertas ¿Está preparado?

Aún recuerdo cuando, a inicios de los años noventa del pasado siglo, escuché por primera vez la expresión WWW; WorldWideWeb, en boca de un ingeniero venezolano, amigo desde entonces, quien me explicó en qué consistía aquel “nuevo invento”, que se llamaba Internet. Confieso que, en ese momento, me costó trabajo creer que era verdad lo que me contaba. Para quienes todavía no han oído hablar de Fintech –y puede que sea la mayoría – es posible que en poco tiempo les ocurra algo parecido a esa historia anterior.

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 ¿Qué es Fintech? El término surge a partir de la unión de las primeras letras de dos palabras, en idioma Inglés, que son Financial y Technology. Es decir, la aplicación de las innovaciones tecnológicas a las Finanzas. Como concepto, este término tendrá unos cinco años o seis años, pero su contenido es “abierto”, y al mismo se incorporan, de manera más o menos continua y a una velocidad sorprendente, nuevos productos, sistemas, procesos y empresas.

¿Por qué surge Fintech? Pienso que es un resultado natural de experiencias y conocimientos acumulados por el mundo. Esa tendencia, a partir de los años 2007-2008, se convirtió en fenómeno mundial, claramente definido y definitivo. En primer lugar, Fintech es fruto de la desconfianza. En efecto, de la pérdida de credibilidad en muchas gentes, en particular en los países desarrollados, sobre mecanismos y sistemas bancarios tradicionales, que se fueron gestando y transformando luego de la desaparición del Pacto de Bretton Woods, a inicios de la década de los pasados años setenta, y que trajo consigo profundos cambios y la pérdida de control y la desregulación de esos sistemas. Esto ha prevalecido desde entonces, y ha hecho mucho daño a la Economía Mundial, a la de países y a millones de ciudadanos.

No fue un hecho aislado lo que condujo a la frustración generalizada sobre la efectividad en el funcionamiento de las finanzas mundiales: La crisis de la deuda en América Latina, 1980-1990, con la pérdida de una década en el crecimiento de la región; Lunes Negro, crisis en las bolsas de Nueva York, 1987; Crisis del Peso Mexicano, 1994; Crisis Asiática, 1997; Crisis en Rusia, 1998; Crisis de empresas de alta tecnologías en EUA, 2000; Crisis Argentina; 2001-2002; Crisis sub-prime, en el mundo, 2007-2008; Crisis europea 2009-2013. Ya es difícil creer que esos sistemas puedan marchar adecuadamente porque prácticamente nada ha cambiado en los últimos cuarenta y cinco años, excepto el fortalecimiento y concentración del poder de los bancos y de las instituciones financieras comerciales no bancarias* por encima de gobiernos y de organismos internacionales. Y, cada día, es peor.

El surgimiento de las Fintech es una respuesta de una buena parte del mundo, resuelta a librarse del control, el dominio y las arbitrariedades del sistema monetario y financiero internacional y de sus instituciones; tradicionales y muy conservadoras de sus intereses.

En segundo plano, y esto ha sido determinante, ya se dispone y se manejan las tecnologías necesarias para reproducir las mismas operaciones que realizan los bancos y sistemas financieros comerciales, lo único que de manera privada, personal e independiente. El control sale de las manos de los bancos y pasa a manos de los seres humanos.

¿Cómo se estructuran las actividades de Fintech y su soporte tecnológico? Una manera de explicar el ordenamiento más general de Fintech, de manera muy sintética y esquemática, se muestra en la siguiente gráfica:

gra (2)

Los blockchains son la base computacional de este sistema, en una concepción diferente a la de los servidores tradicionales. Cada bloque es un “libro”, con una numeración alfanumérica única, que se encuentra en cada usuario del sistema (pueden ser millones o cientos de ellos) y todos pueden tener acceso, pero nadie puede, sin autorización, modificar o eliminar un bloque o cambiar algo. Una vez creado el bloque no se puede modificar. Esos bloques se encadenan, y en ellos se reflejan toda la historia de cada transacción. La información está encriptada, codificada, a partir de un sistema muy complejo. Nadie es centro del sistema. Es una tecnología de “registro contable distribuido”. Esa concepción fue desarrollada hace cinco años por los creadores de Bit-Coin; la critptomoneda de mayor divulgación en el mundo. Pero ya hoy se usa en otras muchas aplicaciones de Fintech.

Partiendo de este esquema, las cadenas de bloques se estructuran en nodos, que tienen todos iguales valores y conexión, y que forman una red; un sistema totalmente distribuido, resistente a ataques, hackers y errores. Esa red permite establecer una conexión P2P; es decir, Peer to Peer, o lo que es lo mismo, red de pares, red entre iguales. Sirve para intercambiar información, de forma directa, entre dos o más personas, sin intermediarios. Tecnológicamente hablando no es nuevo. Pertenece a finales de los años noventa. Lo nuevo son sus diversas aplicaciones actuales. Es el sistema en que descansa Skipe, y también las plataformas de todas las criptomonedas.

Las anteriores son, por así decirlo, las bases tecnológicas esenciales de Fintech. Los demás dos elementos del esquema, que se apoyan en estos soportes técnicos, vendrían a ser el equivalente, en las nuevas concepciones, a las dos viejas partes en que se dividen los sistemas financieros tradicionales: Mercados de Capitales y Monetarios.

Shadow Banking. Los mercados “a la sombra”. Son sólo los mercados de capitales que se encuentran fuera de los sistemas financieros formales y de los bancos tradicionales. Son los nuevos prestatarios y prestamistas de créditos, que se ponen de acuerdo, directamente, al margen de los bancos, de sus “tasas de intereses” (usualmente de usura) y de sus reglas.

Son tan legales como los viejos mecanismos, aunque quizás aún menos transparentes y conocidos. Se estima que en la actualidad el total de los activos financieros que se negocian “a la sombra” de los mercados tradicionales en el mundo podría representar un 25%, y que llegará a un 35% o más, en los próximos cinco años **.

Una encuesta sobre Inclusión Financiera en México en el año 2015, presentada en junio del 2016, muestra que el 32% de la población mexicana que ahorra lo hace mediante mecanismos informales, al margen de los bancos.

Criptomonedas: Este es el segundo componente del nuevo sistema Monetario Internacional. El “mercado de criptomonedas”. Un nuevo mercado basado en monedas digitales que se generan, de manera privada, a partir de “minar” mediante las blockchains y que ya no son dólares, euros o yenes; pero que tienen su equivalencia y su valor expresado en la “viejas monedas”. La primera, como ya se dijo, fue Bitcoin, que nació en el año 2009 en EUA, y que sigue siendo la más fuerte, pero ya han aparecido otras seiscientas en todo el mundo. Se abre paso, con mucha velocidad, una criptomoneda europea; OneCoin, que en sólo quince meses de existencia ha “minado” más de 720 millones de unidades, y que tienen un valor actual de 6,24 euros cada una; partiendo, a inicios del 2015, de una cotización de sólo 0,5 euros por moneda. Cuenta, en la actualidad, con dos millones de miembros en ciento noventa países.

¿Cuáles son las principales actividades que se realizan a través de las Fintech? Son las las mismas que realizan los bancos: Pagos y transferencias, préstamos o créditos, operaciones en los mercados de divisas (Forex), seguros, asesoría financiera, gestión de riesgos, banca móvil, etc. A esas actividades tradicionales se les suman otras nuevas: Criptomonedas o monedas alternativas, crowfunding (plataformas de donación y financiación de proyectos colectivos), plataformas de compensación (reconocimientos) y otras. La diferencia esencial es que todas estas actividades se realizan “a la sombra” y mediante P2P, por decenas de miles de nuevas empresas especializadas en diferentes instrumentos de Fintech en el mundo.

¿El sistema bancario tradicional y los organismos monetarios financieros nacionales e internacionales son ajenos a esta nueva Ola? Nada de eso. Ya comprendieron que es un proceso irreversible, y que avanza a pasos acelerados, y lo que han hecho es incorporarse a Fintech, y apuestan fuerte. En un informe de Wharton, de la Universidad de Pennsylvania, de mayo del 2016, se señala que: “La inversión mundial en operaciones Fintech se ha triplicado, hasta los US $ 12 mil millones —sobre todo en EE.UU.— de los US $ 4 mil millones registrados en 2013. En el 2015, la inversión en operaciones privadas de Fintech aumentó casi un 60% más, hasta los $ 19 mil millones…Bank of America gastó $ 3 mil millones en lo que llamó iniciativas de tecnología. Del mismo modo, JP Morgan Chase, gastó también cerca de $ 3 mil millones de dólares en nuevas tecnologías el año pasado.” *** Pero, como en otros aspectos… la delantera mundial actual en Fintech….. la llevan los chinos…..

¿Sustituirán las Fintech a las operaciones y monedas tradicionales? Todo parece indicar que no, al menos, en un buen tiempo. Coexistirán, como conviven internet con los medios convencionales de información y comunicación. Lo único que es posible que quienes estén en las nuevas formas de operar de los mercados monetarios y financieros se encuentren en mejores condiciones para sortear los inconvenientes y riesgos de la próxima crisis monetaria y financiera….que no tardará en llegar….. ¿Está Usted preparado?

*    Ver trabajo anterior; “Sobre 28 gigantes, el castillo del dinero, y el mito del crédito”, en este propio blog
** Ver “Capital Markets, 2020”; Resumen ejecutivo; Pricewaterhouses Coopers, S,L, 2015
*** Ver “¿La tecnología aplicada a las finanzas será finalmente una realidad?”; Wharton, Unv. Pennsylvania; 4/05/2016

Sobre 28 gigantes, el castillo del dinero, y el mito del crédito

A pesar de este título, lo que viene a continuación no es un cuento infantil. Todo lo contrario. No es apto para todas las edades. En ocasiones, hago a mis alumnos la siguiente pregunta: “¿Quién fabrica actualmente el dinero?” Casi invariablemente la respuesta es: “Por supuesto que los gobiernos, los bancos centrales de los países”… Ante esa afirmación, no me queda otra alternativa que decirles: “Pues está equivocado(a). Eso ya no es así, y no son esas instituciones sino los bancos comerciales los que producen el 90% del dinero que conocemos, y sólo el restante 10% es impreso por la banca central de los Estados”….

Pero el problema es aún más agudo: No obstante que todavía existen cientos de miles de bancos en todo el mundo, la tendencia es hacia una mayor fusión o desaparición de los mismos, y ya hoy son sólo 28 entidades financieras (bancarias y no bancarias) gigantes las dueñas del 90% de los activos financieros del planeta.*¡Se podrá imaginar la concentración de poder que esto representa, y lo que es capaz de hacer ese grupo financiero a los 7,3 miles de millones de humanos que habitamos en este pequeño espacio llamado Mundo!

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Un poco de historia nunca viene mal. A partir del año 1971, y por razones que sería muy largo explicar aquí, hubo un cambio trascendental en el sistema monetario y financiero internacional, que había funcionado, con éxito y estabilidad, desde la terminación de la Segunda Guerra Mundial. En ese año, al gobierno de los EUA (R. Nixon) no le quedó otro remedio que romper el llamado “Pacto de Bretton Woods”, que había normado el funcionamiento del sistema monetario-financiero mundial a partir de 1945. Esa decisión condujo, entre otros resultados, al abandono del respaldo en oro del dólar norteamericano, a eliminar las tasas de cambio más o menos fijas entre las monedas y proceder a la libre flotación de los valores de las divisas de todo el mundo. A partir de ahí se generó un enorme y creciente desequilibrio en los mercados monetarios, que engendró una especulación nunca vista y una perturbación crónica en los mercados financieros.

En términos prácticos, a lo largo de estas últimas cuatro décadas y media transcurridas desde ese acontecimiento, las monedas de todo el mundo, con el dólar a la cabeza, dejaron de tener algún respaldo en algo más que no fuera sólo la confianza de los tenedores de las monedas. Se convirtieron en lo que se conoce como dinero fiduciario; esto es puros papeles, en los cuales se confía para casi todo lo que necesitamos, mientras no se demuestre lo contrario.

Bajo estas nuevas condiciones, fueron los bancos comerciales los que “tomaron el mando del mundo”. Y una figura, hasta ese momento más o menos controlada y bajo vigilancia, por todo aquello del respaldo en oro y de la convertibilidad regulada que prevaleció durante mucho tiempo, se desató, y apareció como protagonista de primera plana en el contexto económico mundial: El crédito. Al propio tiempo, el dinero, que hasta ese momento se utilizaba, fundamentalmente, como medio de pago y para hacer negocios, se convirtió el mismo en el mejor de los negocios, y en insuperable base de transacciones especulativas.

El vocablo crédito viene del latín; de “credere”, creer, confiar, y su existencia como concepto y práctica se pierden en la Roma anterior a la Era Cristiana, al igual que los bancos, que ya en el siglo IV AC. existían en varias ciudades griegas. Pero lo que interesa aquí es que el crédito, bajo sus múltiples modalidades y formas de existencia, que se multiplican y crecen en las últimas décadas, ha llegado a convertirse en el corazón; en el centro mismo de la maquinaria que hace funcionar no ya la banca y el dinero, sino todas las economías nacionales del planeta y, por tanto, la propia economía mundial. Y que ese poder no lo tienen los gobiernos, sino los bancos comerciales.

La tendencia dominante en el mundo en los últimos treinta o cuarenta años ha sido hacia la descentralización de múltiples manifestaciones de la vida, la democratización de muchos procesos. Comenzando con el conocimiento y la información, a partir de la revolución en las telecomunicaciones y de internet, hasta las estructuras políticas y el despliegue, con mucha fuerza, de la Sociedad Civil y de sus organizaciones, por encima de partidos tradicionales y de gobiernos. Más, sin embargo, en el ámbito monetario y financiero la tendencia absoluta, hasta hace sólo cuatro o cinco años, ha sido la centralización y concentración del poder y del dinero y esto se ha realizado, en primer lugar, a través de los mecanismos del crédito. Según datos del Banco Mundial, el crédito interno suministrado por el sector bancario en el año 2014 representaba un 173,6% del PIB mundial en ese año reciente. Pero, según la Consultora Mc Kinsey, la deuda total; esto es, la suma de las deudas pública y privada, ha llegado a significar unas tres veces el volumen del PIB del planeta!! **

Entonces, esos “28 gigantes” mencionados antes crean, mediante diversos mecanismos, el crédito; esto es, el 90% del dinero, que es ahora el “castillo” del dinero-crédito. Lo interesante aquí es que esas instituciones han fabricado ese castillo como dinero virtual y a partir de la nada. No – como también se piensa habitualmente – basado en los depósitos que realizan las personas en esas instituciones. Es posible que el dinero prestado por el sistema bancario llegue a representar hasta 8 o 9 veces el monto del dinero real depositado en bancos.

Es necesario entender que el gran negocio de las instituciones financieras no son los depósitos de los clientes, sino los intereses, prácticamente de usura y muchos fijados arbitrariamente, que cobran a sus deudores, así como las operaciones especulativas que realizan en los mercados financieros y monetarios con un dinero que, en verdad, ni es suyo ni existe. Según el Trienial Central Bank Survey, publicado por el BIS: “El comercio en los mercados de divisas promedió 5,3 millones de millones, por día,¡¡¡ durante abril del 2013” ***

A la dictadura bancaria” en realidad no le conviene que las personas físicas o morales les paguen las deudas contraídas, en virtud de los créditos de diversos tipos que éstos otorgan, o los préstamos que realizan a gobiernos de los países. Su verdadero negocio es el cobro de los intereses y la especulación. Y de ahí su carácter profundamente explotador y parasitario, que contribuye a ampliar las diferencias en los niveles de ingreso de naciones, regiones y grupos poblacionales en todo el mundo, en favor de sus excesivos intereses de lucro.

Casi siempre se pasa por alto que la inmensa mayoría del crédito otorgado por las instituciones financieras es sólo dinero virtual, que prácticamente nadie llega a ver nunca. Está “depositado” en una tarjeta plástica enlazada a un sistema y este “dinero” se genera con un simple teclazo en la computadora. Mientras que los pagos, esos sí, se deben realizar a los bancos y a otras instituciones financieras, tanto de los intereses como del principal, en dinero real, que sale del salario y de los ingresos generados por el trabajo de los deudores.

Toda esta marea de dinero, en la cual también están presentes las operaciones vinculadas al “lavado de dinero” y a la evasión de impuestos –con la contribución decisiva de los más de cuarenta paraísos fiscales- distribuidos en todo el mundo, generan inestabilidad y crisis monetarias y financieras, que se han venido produciendo en distintas partes del mundo, con fuerza creciente, desde la década de los años setenta del pasado siglo, hasta llegar a la llamada gran crisis financiera sub-prime del período 2007-2008, que fue provocada por la irresponsabilidad y el engaño de algunos de los “gigantes” de las instituciones financieras de EUA, encabezados por la Reserva Federal, y que llevó a todo el sistema monetario y financiero mundial al borde del colapso; a la casi destrucción del “castillo”. Fue, posiblemente, la mayor estafa de los últimos cien años.

Sin embargo, esta situación ha traído también enseñanzas. Con posterioridad a esa crisis, en los últimos cinco años, una parte cada vez mayor de las sociedades, en particular en los EUA y en otros países desarrollados, aprendió la lección y comprendió que existe la tecnología que puede permitir a los particulares separarse de la “maquinaria de los bancos”; reproducirla por vías privadas, descentralizando y personalizando la creación del dinero y de formas de comercialización propias, evitando la intermediación de las instituciones financieras formales y tradicionales, y haciendo mucho más transparente y expedito todo este proceso…

Al propio tiempo, estas nuevas maneras de hacer las cosas tratan de distanciarse, lo más posible, de los conocidos impactos nocivos que traerá la próxima, inevitable, y no lejana nueva crisis monetaria y financiera internacional. Ha aparecido así todo un mundo nuevo en este campo; las fintech, la banca en las sombras, las P2P, los blockchains, las criptomonedas, etc.…. Mundo que preocupa mucho a las instituciones financieras y monetarias tradicionales.

Pero ya esto último da para otra historia…….

PD: Para los posibles interesados, los “28 gigantes” son:

EUA:          1) J.P. Morgan Chase  2) Bank of America  3) Citigroup   4) Morgan

5) Goldman Sachs  6) Bank of New York Mekon  7) State Street   8) Wells Fargo

Francia:       1) Groupe Credit Agricole  2) BNP Paribas   3) Societe Generale  4) BPCE

Japón:         1) Mitsubichi Ufjfg  2) Mizuho FG y Sumitomo  3) Mitzui FG

China:          1) HSBC 2) Bank of China

Inglaterra:  1) Barclays PLC   2) Standart Charterer

España:         1) Santander  2) BBVA

Suiza:             1) Credit Suisse   2) UBS

Alemania:     1) Deutsche Bank

Escocia:         1) Royal Bank of Scotland

Holanda:        1) ING Bank

Italia:             1) Unicredit Group

Suecia:           1) Nordea

 

*      Ver de Morin, F. – L’hydre mondiale: L’oligopole bancaire ; Lux,‎ 2015; 168 p.; Paris

**     Ver de Ugarteche, O. – “La Gran Mutación”;  UNAM, México; 2013

***   Ver de Fernández, M. – “Globalización, Innovación y Competitividad. Sobre verdades, mitos y falacias”; Kindle Pub, Amazon mx; 2016, pág.48

El Triángulo Comercial México-China-EUA. Asimetrías y consecuencias

Se considera México como una de las economías más abiertas, debido a dos factores principales: El primero, por el llamado índice de apertura; es decir, el porcentaje del volumen de su comercio exterior en relación a su PIB (exportaciones más importaciones entre PIB, en por ciento) que, con un 62,5% en el año 2014, México se encuentra entre los más altos de la región, por encima de Brasil, Argentina o de los Estados Unidos. La segunda razón, porque México es la nación con más acuerdos comerciales firmados en el mundo; con doce Tratados de Libre Comercio, rubricados con cuarenta y cuatro Estados, más nueve acuerdos comerciales de complementación y alcance parcial.

Todo esto debía tener un impacto en el crecimiento económico de la nación azteca, como dice la teoría económica que ocurre cuando se dan estas condiciones. Pero, lamentablemente esto no es así. ¿Por qué? Quizás debido, al menos en buena parte, a los efectos de la estructura y orientación del comercio exterior mexicano

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Lo primero a recordar es que en el año 2008 ocurrió algo muy significativo en el comercio mundial. Por primera vez, China superó a los EUA en el volumen de las exportaciones totales de bienes al resto del mundo. En ese año, según información de la base de datos del comercio exterior de las Naciones Unidas, (COMTRADE) *, EUA dejó de ser el principal exportador mundial de mercancías, al ser superadas sus exportaciones al resto del planeta por las de China. Esa tendencia se ha mantenido en los últimos ocho años.

Este desplazamiento de la orientación en el suministro mundial de los EUA hacia China se reflejó en la mayor parte de los países del mundo, y también en México. Así, según la misma fuente mencionada en el párrafo anterior, mientras que en el año 2000 México compró a China 1 335 millones de dólares en productos, la nación azteca adquirió en los EUA, en ese propio año, 111 710 millones. Es decir, por cada dólar que México compró a China, hace 16 años, adquiría en los EUA, 83, 67 dólares de mercancías. Quince años después, en el 2015, México negoció en China 33 810 millones de dólares en compras de bienes, al tiempo que en ese propio pasado año, compró en EUA 236 377 dólares. Así, por cada dólar de productos adquiridos en China, los bienes americanos comprados representaron 70 dólares; es decir, 13,67 dólares menos en bienes comprados en EUA en relación a lo adquirido en China, quince años atrás. En síntesis, mientras que las importaciones “Made in USA” realizadas por México en estos últimos quince años crecieron en 2,1 veces, la de bienes “Made in China” lo hicieron en 25,3 veces.

La tendencia es clara. La mayor parte de las compras de bienes por México se siguen realizando en EUA. Sin embargo, la participación del suministro de productos chinos en el mercado mexicano crece mucho más rápido que las compras de productos que se llevan a cabo en el mercado norteamericano.

De seguir esa tendencia, en algún momento, la mayor parte de las compras mexicanas en el exterior provendrán de China, a 11 600 km. de distancia entre Beijín y C. México, y no de los EUA que, como se sabe, es país frontera. No suena muy lógico que digamos. Independientemente del mundo global, parece que hay algún problema de competitividad en la relación EUA-China-México, al que hay que buscar una explicación –y una solución.

Pero esto no es todo –ni lo más preocupante. Como consecuencia directa de ese crecimiento acelerado de las compras mexicanas en Asia, y en particular en China, el déficit comercial de México con esa nación asiática ha crecido aceleradamente en los últimos quince años. Se han acumulado más de 60 mil millones de dólares en el 2014 de deuda, sólo con China. Y esto se debe a que la nación azteca ha incrementado significativamente sus compras en China, y a que las compras, por parte de China de productos mexicanos, siguen siendo casi insignificantes para el comercio de esa nación asiática. Las importaciones de productos mexicanos en el comercio chino, en el año 2013, representaban sólo un 0.33% de las importaciones totales de China, al tiempo que las importaciones de productos chinos en el comercio mexicano, en ese propio año, llegaron a significar más de un 20% de las compras de México en el mercado externo. Algo no anda muy bien en esta relación. Sugerencia: Que las autoridades mexicanas estudien esto.

Al propio tiempo, ¿Qué ocurre con el vínculo comercial de bienes entre México y los EUA? Ya se vio que EUA, como resulta lógico, sigue siendo, por ahora, el principal suministrador externo de la economía mexicana. Sin embargo, con una clara tendencia a su desplazamiento por China y no obstante el conocido discurso sobre la dependencia de México de las compras norteamericanas, lo cierto es que se ha venido acumulando un importante superávit (para México) en el comercio de bienes con los EUA. Y esto no es nuevo. En el año 2000, según la mencionada fuente de información internacional, el superávit (exportaciones menos importaciones) de productos entre México y EUA fue de 18,9 miles de millones de dólares, favorable a México. En el 2014 este superávit para México del comercio de productos con los EUA había llegado a los 123.3 millones de dólares. Entonces ¿Qué ocurre en la Balanza de Pagos de México?… El comercio México-China-EUA, en la actualidad, resulta bastante asimétrico y valdría la pena estudiarlo.

Se puede justificar esta situación por la también muy conocida –y a veces criticada- realidad de las maquilas norteamericanas instaladas en territorio mexicano, y que su producción cuenta como exportaciones de México. Pero lo cierto es que China, a diferencia de Japón, prácticamente no tiene inversiones en México, y no hay que olvidar que esas inversiones generan empleos, tecnologías e ingresos para la nación en que están instaladas. Es decir, que con China, hasta el momento, la relación con México es puramente comercial, con un déficit creciente para México, sin dejar nada más. ¿Es esto lo que le conviene a México?

Es cierto que la competitividad asiática, y su capacidad de vender productos (buenos y malos) a precios difíciles de igualar, es un hecho. Pero, a la larga, la respuesta a la pregunta debe ser: ¿Qué es eso lo más conveniente para el desarrollo a largo plazo de un país: Comprar fácilmente “comodities” (productos reemplazables) a precios muy bajos o desarrollar capacidades para producir esos productos y, sin renunciar al comercio con todos, establecer relaciones más equilibradas en su comercio exterior? La vía fácil, quizás como en otros ámbitos de la vida, no lleva a la mejor contestación. Esa es la que, en mi opinión, está por encontrar México y su gobierno, actual y futuro.

Ante esas evidencias, será verdad acaso ese dicho, tan repetido, de que si los Estados Unidos estornuda, México agarra gripa o que, en lo adelante, será sustituido porque tendremos que preocuparnos que los chinos no tosan, para mantener el equilibrio de México …..

Y el final de este cuento es que, contrario a la percepción generalizada, México no dependerá económica y financieramente, cada vez más, de los norteamericanos, sino de los chinos. Y esto es algo que pasa inadvertido.Si la nación azteca no se propone revertir esta situación, y lo logra, los resultados a largo plazo no serán nada satisfactorios.

Como es bien sabido, es bueno cooperar con todos más, sin embargo, no es conveniente depender de nadie.

* Ver http://comtrade.un.org/data/